Sabemos que el enfoque teórico metodológico que hemos venido sigiendo en este blog es muy abstracto, generla y teórico y aparentemente alejado de la realidad humana concreta. Sin embargo este enfoque como cualquier otro, si pretende describir, analizar e interpretar la realidad social, y más aun proponer una meodología para diagnosticar problemas y proponer soluciones a los ismos, no puede evira referirse al hombre vivo de carne y de hueso, al hombre real, al hombre que vive en un tiempo y lugar determinado, en circunstancias y situaciones específicas, dentro e una comunidad, grupo,orgnización o sociedad. De nada serviría referirse a un constructo idealizado de hombre por perfecto que éste sea, ya que eso daría, sin duda, lugar a uchos erores y equívocos. Toda teoía del hombre, toda toería social tiene que basarse en el hombre real, concreto, que es parte integrante de una comunidad igualmente real y concreta. Esse es su fundamento. Y por otra parte, debe basarse en la razón y la lógica, en un método que permita superar lo anecdótico, el sentido común y lo emocional y sentimental, si realmente aspira a hacer ciencia social. También ha de considerarse al hombre de manera integral, superando los enfoques positivistas, que han asumido posturas parciales que evitan ver al hombre de manera completa y compleja. No se puede seguir viendo al hombre como ser económico, o como ser político, etc. por la sencilla razón de que el hombre vivo, real, no se puede dividir en partes. Cada ser humano es un todo en sí mismo, como individuo y a la vez es un ser social que vive inmerso en sociedad no por un azar de la vida, sino porque su propia naturaleza lo hace vivir en sociedad. Sus metas pariculares sólo son alcanzables en sociedad y con la sociedad, es decir, con otros que de alguna manera con sus propias acciones o inacciones, facilitan u obstaculizan el logro de las metas y objetivos de otros seres humanos. Se necesita de la colaboración de los demás. De allí entonces, que no sea válido el estudio del hombre aislado del mundo en el que vive ni tampoco ver al ser humano solamente como un pieza del enorme engranaje de la sociedad, haciendo caso omiso de su individualidad, unicidad e irrepetibilidad. Cualquiera de los dos extremos es erróneo. Cuando tratamos de estudiar la conducta humana dsde un enfoque sistémico, desde un sistema de la acción social, debemos tener presente esa compleja dualidad del hombre, de totalidad en sí mismo y de ser social, que se da simultáneamente. Cuando tratamos de evaluar la manera en que una persona o colectividad trata de alcanzar determinadas metas tenemos que considerar tanto los aspectos individuales (personalidad, caraácter, motivaciones, salud física y mental, fuerza, etc), como los de carácter social (clase o estrato social, pertenecia a tal o grupo, condiciones culturales, políticas, económicas, relaciones sociales). Cuando tratamos de evaluar si las metas se lograron o no lacanzar tenemos también que hacer esa doble referencia a factores de índole personal y condiciones sociales.
Un enfoque sistémico permite vincular un enfoque teórico interprtativo de la acción social con la acción de los hombres reales y concretos que viven en sociedades, en tiempos y lugares igualmente reales. Esa es la postura teórico metodológica que sostenemos en este espacio sociológico.
lunes, 25 de junio de 2012
viernes, 15 de junio de 2012
Anáisis sistémico de la acción social y estructura de clases
Uno de los problemas del enfoque sistémico y el estructural funcionalista es uq no contemplan en su andamiaje una estrcura de clases sociales y cuando lo hacen, lo llevan a cabo de una manera que queda poco claro como se diferencían en sus interior las sociedades. Se evita el problema del conflicto y todo lo que éste conlleva. Y por eso mucho del análisi pierde valor y utilidad. Si se parte de un sistema de la acción social, y se sostiene que lo importante es la acción racional con arreglo a fines, individual o colectiva (organizaciones), entonces el asunto del conflicto se vuelve un tema crucial ineludible para el análsis sociológico. pero, ¿dónde queda la estructura de clases en el análisis sietémico? Evientemente es externa, es parte del entorno en el cual opera el sistema de la acción. Sin esa referencia a una estructura de clases, a un posicionamiento en ella, cualquier análisis resulta inructuoso. La acción social tiene como finalidad el logro de ciertos objetivos, alcanzar determinadas metas, y estas no se establecen en el vacío. La condiciones económicas, socioculturales (tradiciones hábitos, costumbres) y políticas por un lado, las motivaciones internas, los intereses particulares, las aspirciones personales por el otro, influyen en la conducta del actor. Y éstas pueden ser determinadas solamente con referencia a una etructura de clases, como a un pefil de la personalidad del actor, aunque vale decir, dicho perfil está en gran medida determinado.
En la medida en que la acción es hecha por actores (individuos colectividades) difereneciados unos de otros, la posiblilidad de conflicto esta siempre presente aunque no siempre se manifestará.
Al introducir el asunto de la estructura de clase sociales queda entonces abierta la puerta para el conflicto y con ello se derumba la idea un tanto inocente de la pertinencia y armonía de todos los elementos que conforman un sistema y su colaboración en beneficio del todo. En una sociedad abierta, libre y demcocrática es imposible que no existan conflicto, y mucha veces éste es el motor del progreso y del logro de mayores libertades para todos los miembros. No siempre el conflicto tiene un carácter negativo y una finalidad destructiva. Pero si es, sin duda, uan expresión de que los intereses, los objetivos y metas de individuos y colectividades son diferentes debido al diferente posicionamiento de unos y otras en la estructura de clases sociales. Igual cosa puede decirse de sus visiones e interpretaciones del mundo. No es concebible que un marginado, un obrero, una ama de casa, un pequeño empresario o un mimembro de las clae más elevadas de la sociedad piensen igual y quieran lo mismo. Pretender semejante cosa no ses sino vana ilusón o estéril fantasía.
En la medida en que la acción es hecha por actores (individuos colectividades) difereneciados unos de otros, la posiblilidad de conflicto esta siempre presente aunque no siempre se manifestará.
Al introducir el asunto de la estructura de clase sociales queda entonces abierta la puerta para el conflicto y con ello se derumba la idea un tanto inocente de la pertinencia y armonía de todos los elementos que conforman un sistema y su colaboración en beneficio del todo. En una sociedad abierta, libre y demcocrática es imposible que no existan conflicto, y mucha veces éste es el motor del progreso y del logro de mayores libertades para todos los miembros. No siempre el conflicto tiene un carácter negativo y una finalidad destructiva. Pero si es, sin duda, uan expresión de que los intereses, los objetivos y metas de individuos y colectividades son diferentes debido al diferente posicionamiento de unos y otras en la estructura de clases sociales. Igual cosa puede decirse de sus visiones e interpretaciones del mundo. No es concebible que un marginado, un obrero, una ama de casa, un pequeño empresario o un mimembro de las clae más elevadas de la sociedad piensen igual y quieran lo mismo. Pretender semejante cosa no ses sino vana ilusón o estéril fantasía.
jueves, 7 de junio de 2012
La parte en el contexto del todo desde la perspectiva sistémica
Uno de los aspectos más problemáticos de la teoría de sistemas y el análisis estructural-funcional es que a la hora de aplicarlos, se olvida, uno de sus principios metodológicos básicos, que es la idea de que todos los elementos del sistema están interelacionados entre sí y que, por lo tanto, no pueden ni deben ser aislados del conjunto del que forman parte. Si bien todos los investigadores y académicos que estudian y desarrollan estso enfoques teorico-metodológicos, afirmarían que no se deben separar las partes para ser estudiadas aisladamente, a la hora de la práctica esto no sucede así. Se desune el todo y se confina el elemento a estudiar, lo que no logra otra cosa sino que se pierda gran parte de la riqueza del análisis y con ello, un entendimiento más profundo y real del asunto estudiado. Aquí abogamos por un análisis en el que el subsistema o elemento a estudiar no se le aisle ni separe, porque en la realidad social, tal cosa no es posible. Es más las cosas adquieren su significado real más preciso cuando se les ve dentro del contexto más amplio, es decir, el sistema, o el conjunto de la estructura del propio sistema. Ningún elemento sociocultural relevante puede describirse adecuadamente sin hacer referencia al conjunto de elementos con que se interrelaciona. Y esto es válido en casos de psicoterapia, donde la persona disfuncional tiene que verse en el contexto de la familia completa de la que forma parte integrante, o en casos como el estudio de un objeto material cuyo significado aparece al relacionarsele con una cultura, una época, una situación, una práctica o tradición. El significado de tomar té, es muy diferente en Japón, que en Inglaterra o México. Puede ser incluso el mismo té, pero el valor y significado sociocultural difiere radicalmente. Y esto es algo que el sociólogo no debe olvidar a la hora del trabajo de análisis y reflexión. Como hemos dicho anteriormente, muchos teóricos de sistemas o estructural funcionalistas, acaban llevando a la investigación prácticas más bien de corte positivista, que desvirtúan y degradan el valor del análisis sistémico que pretende ver la parte en el contexto más amplio del todo. Lo humano, lo social, no puede aislarse pues hacerlo induce a graves errores descriptivos e interpretativos.
Ahora bien, sostener que la parte debe ser estudiada en el marco de la totalidad, no significa sostener que dentro del sistema todo es armónico y que cada parte es funcional respecto a la totalidad. Dada la complejidad de los sistemas sociales modernos y su dinámica, la posibilidad del conflictos y cotradicciones es muy alta. La realidad nos enseña que los conflictos están a la orden del día y que parte del trabajo de análisis sistémico se debe enfocar precisamente a estudiar las causas y los motivos que en un momento dado causan conflicto y confrontación entre las partes. La tendencias entrópicas se intensifican entre más complejo y dinámico es el sistema. De hecho tal vez uno de los temas de mayor interés sociológico sea el estudio de los elementos que producen, a pesar de las tendencias entrópicas, el orden y la estabilidad, es decir averiguar las causas por las que una sociedad o un Estado.nación se mantiene más o menos unido y estable a pesar de la guerras civiles, revoluciones, disidencias, descontento, etc. Lo que no significa asumir una posición conservadora en favor de dicho orden, que posiblemente por muchos motivos debiera ser cambiado, aunque eso ya es tema de la práctica política y al ética.
Ahora bien, sostener que la parte debe ser estudiada en el marco de la totalidad, no significa sostener que dentro del sistema todo es armónico y que cada parte es funcional respecto a la totalidad. Dada la complejidad de los sistemas sociales modernos y su dinámica, la posibilidad del conflictos y cotradicciones es muy alta. La realidad nos enseña que los conflictos están a la orden del día y que parte del trabajo de análisis sistémico se debe enfocar precisamente a estudiar las causas y los motivos que en un momento dado causan conflicto y confrontación entre las partes. La tendencias entrópicas se intensifican entre más complejo y dinámico es el sistema. De hecho tal vez uno de los temas de mayor interés sociológico sea el estudio de los elementos que producen, a pesar de las tendencias entrópicas, el orden y la estabilidad, es decir averiguar las causas por las que una sociedad o un Estado.nación se mantiene más o menos unido y estable a pesar de la guerras civiles, revoluciones, disidencias, descontento, etc. Lo que no significa asumir una posición conservadora en favor de dicho orden, que posiblemente por muchos motivos debiera ser cambiado, aunque eso ya es tema de la práctica política y al ética.
martes, 29 de mayo de 2012
Tareas del sociólogo contemporáneo
Uno de los problemas criticos de la sociología contemporánea es sin duda el análisis del tiempo presente. En estos principios de milenio, el famosos "aceleramiento del a historia" ha dado lugar a grandes y profundos cambios en prácticamente todos los aspectos de la vida social. Todo está en movimiento, cabiando, renovándose o deteriorandose aceleradamente y, debido a ello, las viejas certidumbres de antes se han derrumbado. Las cosas están sucediendo tan rápido, que para las ciencias sociales, especialmente la sociología y la psicología social, supone un esfuerzo adicional para poder entender y comprender lo que está sucediendo. También significa abandonar viejos paradigmas e ideas preconcebidas, pues si hay algo que caracterice este momento histórico, es que no parece haber más un sentido y unas metas predeterminadas. La incertidumbre ha sustituido a las "seguridades" y lo que, por ejemplo Marx, había interpretado como una secuencia histórica y lógica (dialéctica) hacia el socialismo y posteriormente el comunismo, no es sino una posiblidad entre muchas más. El presente se piensa conflictivo y demasisado complejo para ser entendido a partir de las viejas teorías y el futuro se ve abierto a un sin número de posibilidades. Para muchos esto resulta aterrador y paralizante. Aun para profesionales de las ciencias sociales. Incluso se habla de la sociedad de riesgo y autores como Luhmann atribuyen una importancia grande a la contingencia.
Hasta hace no mucho tiempo, la sociología estaba más o menos tranquila estudiando las regularidades, las costumbres, tradiciones, usos comúnes, porque efectivamente, a través de su investigación y análisis era posible descubrir el entramado y la estructura sociales, pero hoy eso ya no nos sirve. Y los sociólogos deben mirar el mundo de manera diferente, encontrando en lo incidental y lo circunstancial las huellas del actual devenir de la sociedades, grupos y personas. Tarea nada fácil de llevara cabo, y sin embargo indispensable para entender el aquí y el ahora. Trabajo que requiera de nuevos métodos, técnicas e instrumentos de investigación y análisis, pero sobre todo de una nueva perspectiva para observar la realidad. O en su caso, requerirá de una transformación a fondo de las teorías ya existentes para adaptarlas a las nuevas circunstancias que la realidad nos presenta. Que es el caso respecto a la teoría sistémica y estructural funcional que hemos venido trabajando en este blog. ya no basta con el estudio de las regularidades y lo reiterativo, hay que entrarle a lo eventual, a la contingencia y al riesgo. De igual manera hay que ir más allá de la separación entre lo macro y lo microsocial, porque este último muchas veces expresa a pequeña escala los grandes fenómenos macrosociales que hoy transforman al mundo de manera inimaginable.
Estudiar así la oficina, el taller, la familia, la escuela, permite darse cuenta como los grandes cambios y transformaciones, afectan incuestionablemente a esas pequeñas instituciones y organizaciones sociales, e incluso al individuo, causándole esa incertidumbre, ese desasosiego, ese malestar muchas veces difícil de definir y expresar racionalmente, y que aflora con formas agresivas y violentas. Así que l sociólogo debe poder transitar de lo macro a lo micro y a la inversa. En resúmen pues hay dos grandes tareas para el sociólogo contemporáneo: cambiar su maenera de observar el mundo para poder captar los grandes cambios actuales y, superar la brecha entre lo macro y lo micro como si fueran dos cosas independientes una de la otra, para poder ver las conexiones entre ambos.
Hasta hace no mucho tiempo, la sociología estaba más o menos tranquila estudiando las regularidades, las costumbres, tradiciones, usos comúnes, porque efectivamente, a través de su investigación y análisis era posible descubrir el entramado y la estructura sociales, pero hoy eso ya no nos sirve. Y los sociólogos deben mirar el mundo de manera diferente, encontrando en lo incidental y lo circunstancial las huellas del actual devenir de la sociedades, grupos y personas. Tarea nada fácil de llevara cabo, y sin embargo indispensable para entender el aquí y el ahora. Trabajo que requiera de nuevos métodos, técnicas e instrumentos de investigación y análisis, pero sobre todo de una nueva perspectiva para observar la realidad. O en su caso, requerirá de una transformación a fondo de las teorías ya existentes para adaptarlas a las nuevas circunstancias que la realidad nos presenta. Que es el caso respecto a la teoría sistémica y estructural funcional que hemos venido trabajando en este blog. ya no basta con el estudio de las regularidades y lo reiterativo, hay que entrarle a lo eventual, a la contingencia y al riesgo. De igual manera hay que ir más allá de la separación entre lo macro y lo microsocial, porque este último muchas veces expresa a pequeña escala los grandes fenómenos macrosociales que hoy transforman al mundo de manera inimaginable.
Estudiar así la oficina, el taller, la familia, la escuela, permite darse cuenta como los grandes cambios y transformaciones, afectan incuestionablemente a esas pequeñas instituciones y organizaciones sociales, e incluso al individuo, causándole esa incertidumbre, ese desasosiego, ese malestar muchas veces difícil de definir y expresar racionalmente, y que aflora con formas agresivas y violentas. Así que l sociólogo debe poder transitar de lo macro a lo micro y a la inversa. En resúmen pues hay dos grandes tareas para el sociólogo contemporáneo: cambiar su maenera de observar el mundo para poder captar los grandes cambios actuales y, superar la brecha entre lo macro y lo micro como si fueran dos cosas independientes una de la otra, para poder ver las conexiones entre ambos.
lunes, 30 de abril de 2012
El Fluir de los hombres, las sociedades y la naturaleza
"Todo fuye" dijo Heráclito, y tenía razón. Todo fluye, cambia, se transforma, aunque esos acmbios nos resulten imperceptibles a la primer mirada. Este es un asunto muy importante e ineresante para el anlisis sociológico, tan acostumbrado a los estudios estáticos, a sacar fotos del momento, sin considerar lo que pasó previamente y lo que puede llegar a suceder con posterioridad. El sociólogo debe acostumbrarse a ver la vida como un proceso, como una constante transformación de los hombres y las cosas. Sólo así creemos se puede dar cuenta de lo qu sucede en un momento dado. Lo estático, digámosos así, sólo se puede explirar dentro del proceso, del devenir o fluir a que se refería acertadamente Heráclito. Desde otro ángulo, la esis de Heráclito es la mejor arma para hacerle entender a los conservadores y neoconservadores, que el presente no es ino un instante que es imposible mantener, como el gua, entre las manos. Y que aferrarse al pasado idílico no lleva a ninguna parte, por la sencilla razón de que lo que piensan que puede ser mantenido, tampoco deja de cambiar en sí mismo. De ahí entonces que sus esfuerzos sean infructuosos y sí cagrados de pena, de sufrimiento, de dolor, pues se quiere conservar lo inconservable. La vida fluye más allá de la voluntad de los hombres, sencillamente está fluye pemanentemente, no se detiene, no se para, y a eso debemos acostumbrarnos. Que en esta época de la historia que nos ha tocado vivir esos cambios se hayan acelerado, no significa que en el pasado no dejó de pasar así, por lento que el cambio fuera. Si fuera posible parar el fluir de las personas, las sociedades y las cosas, ya se habría acabado la historia y el futuro se habría cancelado en forma definitiva, y ninguna de esas cosas ha pasado, y si me permiten reafirmarlo, ni dejará de pasar.
Volviendo al análisis sociológico, resulta entonces que el sociólogo debe mirar atento ese fluir de todo, para poder entender tanto lo humano como la vida misma en su conjunto, pues los cambios y transformaciones personales y sociales (económicos, políticos, culturales) se dan dentro del proceso de fluir de la vida misma, no le son agenos y menos aun externos.
Demasiado tiempo hemos visto el mundo desde la óptica humana, tal vez sea el momento de ver lo humano dentro de la naturaleza y sus procesos generales. Lo humano fluye en el conjunto del fluir de la naturaleza pues por más atificialidad que somos capaces de crear, no dejamos de ser parte integrante de la naturaleza misma. Quizá un cambio de perspectiva nos pemita ver con más claridad nuestro lugar en el mundo y la vida, así como tomar conciencia de nuestras responsabilidades como seres pensantes respecto a ella y, consecuentemente respecto a nosotros mismos como especia, como sociedades y culturas.
Volviendo al análisis sociológico, resulta entonces que el sociólogo debe mirar atento ese fluir de todo, para poder entender tanto lo humano como la vida misma en su conjunto, pues los cambios y transformaciones personales y sociales (económicos, políticos, culturales) se dan dentro del proceso de fluir de la vida misma, no le son agenos y menos aun externos.
Demasiado tiempo hemos visto el mundo desde la óptica humana, tal vez sea el momento de ver lo humano dentro de la naturaleza y sus procesos generales. Lo humano fluye en el conjunto del fluir de la naturaleza pues por más atificialidad que somos capaces de crear, no dejamos de ser parte integrante de la naturaleza misma. Quizá un cambio de perspectiva nos pemita ver con más claridad nuestro lugar en el mundo y la vida, así como tomar conciencia de nuestras responsabilidades como seres pensantes respecto a ella y, consecuentemente respecto a nosotros mismos como especia, como sociedades y culturas.
sábado, 21 de abril de 2012
El origen social de las ideas, la ciencia y la tecnología
Estamos acostumbrados por influencia del pensamiento judeocristiano y algunos de los grandes filosófos griegos, en un origen uúnico de la creación, del mundo, de los hombres. Cuestión que también se aplica al campo de las ideas. En este último caso, hay un fuerte eurocentrismo, que da por sentado que las grandes ideas y pensamientos en todas las áreas del saber, fueron producto de la inteligencia del hombre europeo. Se trata más que de una verdad comprobada, de un acto de egolatría y soberbia de la cultura occidental, en el mejor de los casos una hipótesis por verificar. La verdad es que si consideramos que los hombres, como epecie, tienen las mismas características en Africa, que en América, o en Asia o Europa; si pensamos que tiene los mismos procesos mentales,(intelectuales) la misma inteligencia, es muy difícil sostener la hipótesis de un origen único para las ideas o las grandes teorías que tratan de explicarnos lo que somos los seres humanso y lo que es el mundo. En distintas épocas, diveros pueblos han tomado el liderazgo, por así decirlo, y han aportado valiosos conocimientos e información, que se ha vuelto patrimonio de la humanidad en su conjunto. Sabemos que por motivo de catástrofes naturales, guerras, invasiones, conquistas, muchos de esos conocimientos se ha perdido y en muchos casos no se han podido recuperar, pero sabemos también que las capacidades intelectuales humanas pueden llevar a los hombres a re-descubrir esos conocimientos perdidos. Y eso,puede suceder en cualquier parte del planeta, donde la condiciones políticas, económicas y socioculturales lo permitan. Aun en sociedades tan poco inclinadas al trabajo científico, como es el caso mexicano, que perfiere comprar ya todo elaborado y listo para usarse, no han dejado de hacerse dscubrimietos científicos y dearrollos tecnológicos importantes e interesantes. Esto es, insistimos, debido a que compartimos con los hombres de las demás naciones y pueblos las mismas características mentales, las mismas capacidades analíticas y creativas. Lo que significa que los límites a la creación de conocimientos parecen estar en las condiciones ambientales (históricas, políticas, económicas, culturales) que propician o dificultan dicha creación y difusión. Cuando las condiciones ambientales están dadas, la ciencia y la tecnología, como el arte, florecen con mayor o menor facilidad. Si por el contrario las condiciones son en sentido inverso entonces la creatividad se ve ahogada por el conservadurismo, el miedo infundado, y otros factores que inhiben su desarrollo. En México ha costado mucho trabajo pasar de esa mentalidad de colonizados,de creer que lo bueno sólo puede venir de parte de los güeritos occidentales, sean alemanes, franceses, italianos o norteamericanos, a una de apertura y reconocimiento de que aquí existen los hombres y mujeres capaces para llevar a cabo desarrollos científicos y tecnológicos, así como humanísticos y artísticos.
Se ha tenido que ir cambiando muy lentamente la mentalidad de la sociedad para hacerla más abierta y dispuesta a reconocer su propia valía y capacidad para generar ideas propias valiosas y útiles no sólo para nosotros mismos y la humanidad entera. La Universidad Nacional y el Instituto Politécnico Nacional son sin duda la punta de lanza de este cambio que se ha venido dando en los últimos tiempos, pero que todavía es insuficente para los requerimientos de la nación. Parte de ese cambio supone necesariamente abandonar esa mentalidad colonial y ese enfoque eurocéntrico y asumir un modelo de sustitución de importación de ideas, ciencia y tecnología, para desarrollarla dentro de nuestras fronteras, en nuestras universidades e institutos de enseñanza superior, en las grandes empresas mexicanas y hasta en los talleres y laboratorios del inventor solitario. En nuestra sociedad se pueden crear e inventar las mismas cosas que se estén creando en Estados Unidos, en Japón, o cualquier otra parte del planeta si se deja de lado esa idea de que lo extranjero es mejor siempre a lo nacional o de que para lo único que servimos es para maquilar. Nada nos hace menos humanos que los demás pueblos de la tierra y por lo tanto nada nos hace menos capaces. Una buena idea, una buena teoría, un desarrollo científico y tecnológico puede surgir en calquier parte del planeta, donde haya seres humanos bien dispuestos a observar, reflexionar, teorizar experiementar y filosofar. No hay razón, entonces, para pensar que tal o cual pueblo o civilización es superior a las demás y que sólo ellos pueden crear conocimientos. El predominio cultural, científico tecnológico y filosófico de una sociedad o cultura será siempre temporal y por tanto pasajero. Otras nuevas potencias surgirán con el tiempo, y sus hombres harán nuevos descubrimientos y redescubrimientos, así como ha sucedido a lo largo de toda la historia humana.
Se ha tenido que ir cambiando muy lentamente la mentalidad de la sociedad para hacerla más abierta y dispuesta a reconocer su propia valía y capacidad para generar ideas propias valiosas y útiles no sólo para nosotros mismos y la humanidad entera. La Universidad Nacional y el Instituto Politécnico Nacional son sin duda la punta de lanza de este cambio que se ha venido dando en los últimos tiempos, pero que todavía es insuficente para los requerimientos de la nación. Parte de ese cambio supone necesariamente abandonar esa mentalidad colonial y ese enfoque eurocéntrico y asumir un modelo de sustitución de importación de ideas, ciencia y tecnología, para desarrollarla dentro de nuestras fronteras, en nuestras universidades e institutos de enseñanza superior, en las grandes empresas mexicanas y hasta en los talleres y laboratorios del inventor solitario. En nuestra sociedad se pueden crear e inventar las mismas cosas que se estén creando en Estados Unidos, en Japón, o cualquier otra parte del planeta si se deja de lado esa idea de que lo extranjero es mejor siempre a lo nacional o de que para lo único que servimos es para maquilar. Nada nos hace menos humanos que los demás pueblos de la tierra y por lo tanto nada nos hace menos capaces. Una buena idea, una buena teoría, un desarrollo científico y tecnológico puede surgir en calquier parte del planeta, donde haya seres humanos bien dispuestos a observar, reflexionar, teorizar experiementar y filosofar. No hay razón, entonces, para pensar que tal o cual pueblo o civilización es superior a las demás y que sólo ellos pueden crear conocimientos. El predominio cultural, científico tecnológico y filosófico de una sociedad o cultura será siempre temporal y por tanto pasajero. Otras nuevas potencias surgirán con el tiempo, y sus hombres harán nuevos descubrimientos y redescubrimientos, así como ha sucedido a lo largo de toda la historia humana.
sábado, 14 de abril de 2012
Heráclito: "todo fluye", aporte al análisis sistémico funcional
Heráclito (540-480 a.C.) pensaba que uno de los rasgos más caracaterísticos y básicos de la naturaleza eran los cambios constantes. Heráclito sostuvo que todo está en movimiento y que, por lo tanto, nada dura eternamente. También sostuvo la idea de que el mundo está caracteriado por constantes contradicciones, con lo que hechó abajo toda idea de desarrollo lineal y armónico exento de conflictos. Aplicado al esquema funciional que hemos venido desarrollando en este blog, el pensamiento de Heráclito nos hace notar dos cosas muy importantes, que si se quiere realmente dar cuenta de si las cosas funcionan ya sea en función de un todo (Malinowski) o de un grupo particular, o un actor Merton), en lugar de hace cortes a manera de rebanadas de pastel, que nos permiten ver como las cosas en un momento determinado, lo que habría que hacer es ver el asunto concibiéndolo como un proceso, es decir como algo que se mueve a lo largo del tiempo, o como bien dijo Heráclito, como algo que fluye y que en ese fluir cambia y se transforma. Esto último, nos lleva, necesariamente, a darnos cuenta que entonces las necesidades que generan una acción específica y la acción misma también son cambiantes. No son lo mismo las necesidades de un niño, que las de un adolecente o una persona de la tercera edad; tampoco las son las de un grupo humano que vive en el clima cálido caribeño, a quienes viven en los extremo polares del planeta. y aun en un mismo día y persona, las necesidades que se tienen a cierta hora de la mañana, no son las mismas que las que se puedn tener por la noche. De ahí que es el estudio dinámico, procesual, el que más puede aportar a un análisis funcional. Igual que los hombres, las comunidades y sociedades cambian y sus necesidades varían, por lo que, consecuentemente, sus acciones resolutivas también deben ser diferentes.
Siguiendo al mismo Heráclito, también debemos reconocer que un enfoque funcional debe reconocer la contradicción como un elemento central del devenir de la biografía individual y la historia colectiva. Cambios internos y externos (contextuales y situacionales) así como la irracionalidad propia de la naturaleza humana, pueden conducirnos a la contradicción en actitudes y conductas. Es algo que observamos todos los días, en todas partes. La irracionalidad se debe volver parte de la ecuación del análisis sistémico funcional, tanto como la incertidumbre a que hacía referencia Luhmann. Pretender la racionalidad absoluta del ser humano no sólo es negar una paste sustancial de la naturaleza humana, sino es negar un elemento fundamental para la investigación funcional individual o colectiva. Sin la consideración de la irracionalidad muchos problemas y acciones sociales resultan sencillamente inetendibles y muchas contradicciones irresolubles.
Finalmente Heráclto aporta una idea más importante para el enfoque analítico sistémico funcional, la idea de que totalidad no significa armonía completa entre los elementos que la conforman. Malinowski sostenía la funcionalidad (armónica) de cada elemento respecto al todo y, por Heráclito podemos darnos cuenta de que puede existir esa totalidad sin que haya arminía completa de las partes componentes entre sí y respecto al todo. Por lo que la aspiración a una armonía y coordinación total entre las partes no es sino un acto de buena fe, en el mejor de los casos. En todo caso si podamos conceder que la armonía y la coordinación pueden darse temporalmente en ese constante fluir de las cosas en mayor o menor medida, o dicho de otra manera, que las contradicciones pueden ser mayores o menores y que la aspiración debe ser mantenerlas bajo control de tal manera que no se agraven hasta el punto de poner en riesgo la existencia de la totlaidad. En este sentido, todo proceso de intervención psicosocial debe tender no a eliminar las contradicciones, sino a reducir su gravedad al gardo que permitan el libre flujo de la vida individual y colectiva, y la relación entre ambas. El conflicto bien entendido también puede ser fuente de crecimiento personal y social.
Siguiendo al mismo Heráclito, también debemos reconocer que un enfoque funcional debe reconocer la contradicción como un elemento central del devenir de la biografía individual y la historia colectiva. Cambios internos y externos (contextuales y situacionales) así como la irracionalidad propia de la naturaleza humana, pueden conducirnos a la contradicción en actitudes y conductas. Es algo que observamos todos los días, en todas partes. La irracionalidad se debe volver parte de la ecuación del análisis sistémico funcional, tanto como la incertidumbre a que hacía referencia Luhmann. Pretender la racionalidad absoluta del ser humano no sólo es negar una paste sustancial de la naturaleza humana, sino es negar un elemento fundamental para la investigación funcional individual o colectiva. Sin la consideración de la irracionalidad muchos problemas y acciones sociales resultan sencillamente inetendibles y muchas contradicciones irresolubles.
Finalmente Heráclto aporta una idea más importante para el enfoque analítico sistémico funcional, la idea de que totalidad no significa armonía completa entre los elementos que la conforman. Malinowski sostenía la funcionalidad (armónica) de cada elemento respecto al todo y, por Heráclito podemos darnos cuenta de que puede existir esa totalidad sin que haya arminía completa de las partes componentes entre sí y respecto al todo. Por lo que la aspiración a una armonía y coordinación total entre las partes no es sino un acto de buena fe, en el mejor de los casos. En todo caso si podamos conceder que la armonía y la coordinación pueden darse temporalmente en ese constante fluir de las cosas en mayor o menor medida, o dicho de otra manera, que las contradicciones pueden ser mayores o menores y que la aspiración debe ser mantenerlas bajo control de tal manera que no se agraven hasta el punto de poner en riesgo la existencia de la totlaidad. En este sentido, todo proceso de intervención psicosocial debe tender no a eliminar las contradicciones, sino a reducir su gravedad al gardo que permitan el libre flujo de la vida individual y colectiva, y la relación entre ambas. El conflicto bien entendido también puede ser fuente de crecimiento personal y social.
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