En participaciones anteriores hemos señalado la importancia de los clásicos. Sin duda uno de ellos es Agusto Comte, fundador de la ciencia sociológica y a quién se atribuye el nombre de nuestra ciencia. Cuando Augusto Comté fundó la ciencia de la sociedad, Europa y particularmente Francia vivían un periódo de severas convulsiones, que ponían en duda la viablilidad de varias de las naciones del viejo continente, especialmente de Francia. Tal situación que captó con profundo sentido sociológico Comte, hizo que dedicara sus esfuerzos intelectuales y morales ha la fundación de la nueva ciencia de la sociedad y a que ésta tuviera como propósito fundamental re-establecer el orden en la sociedad. Pero Comte no pensaba en regresar al pasado como lo proponían los reyes y la nobleza de su tiempo, como tampoco tenía en mente la destrucción de la sociedad de su tiempo. Sabía que ni en uno ni en otro caso se hayaba la solución idónea para su país y para Europa. Por ello hizo una propuesta diferente, esta es, que ante el conservadurismo retrogrado de los reyes, principes y la nobleza, y ante la actitud exacerbada crítica de los radicales, que no tenía más fin que la destrucción del viejo régimen monarquco feudal, debía generarse una tercera posición positiva, es decir, científica. que propusiera un nuevo orden social, estable y duradero. Una nueva doctrina general de carácter constructivo capaz de responder a las necesidades acuales de su sociedad. Esta nueva doctrina debía dividirse en dos partes, el trabajo espiritual, que establecería un nuevo fin y la idea principal del plan a seguir; luego vendría el trabajo práctico temporal que determinaría la manera en que el poder habría de ser repartido y utilizado,y la manera en que las instituciones administrativas deberían funcionar de acuero al plan previamente establecido, ya que el "alma" es la parte más importante y difícil del trabajo de reconstrucción de la sociedad. Con eso Comte privilegiaba el trabajo teórico previo sobre la labor práctica. Comte sostenía que, "Ninguna innovación importante se ha introducido nunca en el orden social sin que los trabajos relativos asu concepción hayan precedido a aquellos cuyo objeto inmediato era su puesta en acción y le hayan servido de guía y apoyo al mismo tiempo." (Comte, Primeros Ensayos, F.C.E. 1981, P, 95) A lo qe agregaba que no podía hacerse nada sólido en la parte práctica sino ha quedado establecida la parte teórica sino por completo, si de una manera parcial adelantada. Augusto Comte nos propone un método para trabajar en beneficio d la sociedad, de su paz, de su organización y su progreso. Y creo que es algo que debería hoy ser retomado por los científicos sociales, por los sociólogos interesados en la reconstrucción de nuestra sociedad mexicana y latinoamericana. Frente a los ultraconservadores retrógrados (neoconservadores, conservdores y neoliberales) y los hipercríticos destructivos (posmodernos izquierdistas extremos intolerantes), hay que hacer una propuesta positiva (científica) y humanista que permita un cambio social hacia mejores niveles de vida, hacia una vida más plena, próspera y saludable; hacia el bienestar tanto matetial, como intelectual y espiritual del ser humano individual y colectivamente considerado.
Augusto Comte se dio cuenta de la dimensión de la problemática Europa de su tiempo y sus dificultades y propuso un elemento fundamental para la solución de sus conflictos, Comte dijo: "Pero es evidente que una crisis europea necesita un tratamiento europeo." (Comte, 1981, p. 103). En nuestro caso, se trata de una lección muy importante, los asuntos de nuestra América Latina deben recibir un tratamiento latinoamericano. Es decir, somos los latinoamericanos los primeros y principales llamados a pensar en esa opción propositiva y positiva que ayude a nuestras naciones en su conjunto a salir de la situación de subdesarrollo o tercer mundismo, de dependencia, de ese eterno "en vías de desarrollo". Nos corresponde proponer nuestro propio modelo o proyecto de reconstrucción social y no es asunto de México, Guatemala, Brasil o Chile, en lo particular, sino de toda nuestra América.
Comte hoy nos propone una metodología y, de alguna manera, una meta general a partir de las cuales empezar a trabajar por nuestros pueblos. No cabe duda, los clásicos, en este caso Augusto Comte, tienen hoy cosas importantes que decirnos y mal haríamos en no saber escuchalo.
miércoles, 7 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
La intervención sociológica en la sociedad
Una de las preocupaciones de su servidor en este blog, es la forma en que los sociólogos pueden intervenir en el desarrollo y mejoramiento de la sociedad, o por lo menos en alguno de sus colectividades o grupos. En este sentido es muy recomendable leer el libro de Georges Lapassade llamado "Claves de la Sociología" que en su capítulo III, "Tres niveles de análisis y de intervención", nos plantea las tres formas en que desde la sociología se puede intervenir para mejorar las condiciones de vida, trabajo, salud, educación, etc. de comunidades, grupos y organizaciones. Aludiendo a los trabajos de carácter práctico de Elton Mayo, J.L. Moreno, K.Lewin, Lapassade nos plantea los niveles de la citada intervención. Lapassade distingue tres niveles: la intervención psicosociológica, la intervención organizacional y la intervención socioanalítica. El tipo de intervención depende no sólo del tamaño del grupo o colectividad, sino tambien de su problemática específica y de las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales reales, presentes e históricas, las cuales no se pueden ni se deben desestimar, si se quiere tener éxito. En el primer tipo o nivel, se atribuye a Kurt Lewin la primera intervención de este tipo en 1943. La finalidad de la misma fue cambiar los habitos alimenticios de los estadounidenses en el periódo de la Segunda Guerra Mundial. La intervención pudo ser posible después de que se levantara una encuesta de hábitos alimenticios de las amas de casa y sus respectivas familias. Uno de los elementos centrales es el concepto de percepción, otro la comunicación de resultados (feedback), y en un tercer momento, la acción propiamente dicha para cambiar habitos, costumbres, usos y maneras de hacer tradicionales que ya se consideran obsoletas e inapropiadas. Este tipo de enfoque intervencionista ha sido especialmente utilizado en la población en general y en las organizaciones de todo tipo, familia, empresa, gobierno.
En el segundo caso, esta la intervención organizacional se busca sacar a la luz, opiniones, actitudes, motivaciones, así como también estructuras y relaciones de poder. Se busca llevar a cabo cambios a nivel de la estructura organizacional formal, generalmente a partir de las dmandas y preocupaciones de los directivos. Por último, la intervención socioanalítica o análisis institucional busca descubrir en la investigación lo "no dicho" institucional, es decir, los rumores, los secretos, lo oculto. En este caso, los conceptos psicoanalíticos desarrollados por Freud cobran especial relevancia; epeialmente las transferencias y contratransferencias, y el concepto de resistencias forma parte integral del objeto de conocimiento. En este nivel, el estudio de las instituciones educativas, de salud, psiquiátricas es especialmente importante, aunque por supuesto otro tipo de instituciones y organizaciones pueden ser muy bien estudiadas e intervenidas, con el fin de producir cambios deseados.
Como habrá podido observarse, la participación de la psicología y el psicoanálisis es necesaria y relevante para que la intervención sociológica pueda llevarse a cabo. De ahí que todo sociólogo que desee participar en proyectos de intervención deba recurrir a los conocimientos del psicoanálisis, la psicología social, organizacional, industrial y comunitaria.
En el segundo caso, esta la intervención organizacional se busca sacar a la luz, opiniones, actitudes, motivaciones, así como también estructuras y relaciones de poder. Se busca llevar a cabo cambios a nivel de la estructura organizacional formal, generalmente a partir de las dmandas y preocupaciones de los directivos. Por último, la intervención socioanalítica o análisis institucional busca descubrir en la investigación lo "no dicho" institucional, es decir, los rumores, los secretos, lo oculto. En este caso, los conceptos psicoanalíticos desarrollados por Freud cobran especial relevancia; epeialmente las transferencias y contratransferencias, y el concepto de resistencias forma parte integral del objeto de conocimiento. En este nivel, el estudio de las instituciones educativas, de salud, psiquiátricas es especialmente importante, aunque por supuesto otro tipo de instituciones y organizaciones pueden ser muy bien estudiadas e intervenidas, con el fin de producir cambios deseados.
Como habrá podido observarse, la participación de la psicología y el psicoanálisis es necesaria y relevante para que la intervención sociológica pueda llevarse a cabo. De ahí que todo sociólogo que desee participar en proyectos de intervención deba recurrir a los conocimientos del psicoanálisis, la psicología social, organizacional, industrial y comunitaria.
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viernes, 25 de septiembre de 2009
Sociologia económica, ¿dejar hacer y dejar pasar?
Decíamos anteriormente que la sociología económica tenía por objeto de estudio descubrir las formas en que una sociedad histórica concreta se las arregla para para satisfacer sus necesidades materiales y algunas de corte cultural. Para poder hacer debe considerar algunos factores, tales como, la sociedad en específico, su historia, sus condiciones materiales de existencia en una etapa historica determinada, los factores ambientales, así como el desarrollo cultural, científico y tecnológico. Adicionalmente deberá considerar la división de la sociedad, sus clases, estratos o estamentos e incluso su separación racial. Y en nuestra época, también, la relación de esa sociedad con respecto a otras, ¿es una potencia económica y militar predominante? ¿es una potencia media? ¿es un asociedad periférica y dependiente? De la respuesta a estas preguntas depende la determinación de si esa sociedad desarrollo su propio modelo y sistema económico o le fue impuesto desde el exterior. Para ell caso de los paises del llamado Tercer Mundo, también llamados en vías de desarrollo, tales preguntas y respuestas son especialmente relevantes, pues sólo a partir de la adecuada respuesta se pueden pensar y desarrollar propuestas alternativas viables. Uno de los principios que la sociología debe estudiar mediante la investigación de campo es el principio de "dejar de hacer y dejar pasar" que propusieron los Fisiócratas en Francia, y que después retomó Adam Smith y el pensamiento liberal en general. Hay un pugna intelectual al respecto del mismo no sólo entre los economistas, sino entre los economistas y los sociólogos. Para los primeros, los que siguen la línea de los clásicos y neoclásicos hasta llegar a los neoliberales, el principio se ha convertido en un credo de fe, en un verdad intocable e incuestionable, sin embargo otros economistas lo cuestionan duramente, sobre todo las izquierdas marxistas. Desde la sociología, se ha cuestionado también dicho principio, bajo el supuesto de que la libertad de mercado que resulta del mismo, lejos de producir equilibrio, y equidad en la distribución de bienes y servicios, produce la acumulación de riquezas en cada vez menos gentes, dado que no se dan en la vida real condiciones de competencia perfecta. Pero la discusión sobre que tiene la razón, no se puede quedar en las mesas redondas, los coloquios y congresos, ni en el aula universitaria Los sociólogos interesados en la cuestión económica deben diseñar y llevar a cabo investigaciones de campo que ayuden a comprobar los resultados prácticos de la aplicación de dicho principio en la vida económica real.
De igual manera dicho principio debiera también estudiarse en el campo de la comunicación social y los medios de comunicación, donde sus efectos y consecuencias son hoy tema de gran debate entre los especialistas. Otro campo de sumo interés respecto al principio es el de la ética y la moral en donde la pregunta es si todo finalmente se vale, porque la determinación de qué es lo que se permite y que lo que se prohíbe es una cuestión individual o cuando mucho de un pequeño grupo que determina por sí mismo y para sí mismo que es válido y que es reprobable y condenable. Este principio tiene una estrecha relación con el tema de la anomia (vacío de valores)que Emile Durkheim y después Robert K. Merton trabajaron en sus respectivas obras.
Otros dos campos donde el principio ha tenido aplicación y debiera ser estudiado por los sociólogos es el de la religión y el derecho.
La sociología debe desacralizar y cuestionar ese caro principio liberal para poderlo colocar en su verdadera dimensión y hacerlo manejable en terminos prácticos y útiles.
De igual manera dicho principio debiera también estudiarse en el campo de la comunicación social y los medios de comunicación, donde sus efectos y consecuencias son hoy tema de gran debate entre los especialistas. Otro campo de sumo interés respecto al principio es el de la ética y la moral en donde la pregunta es si todo finalmente se vale, porque la determinación de qué es lo que se permite y que lo que se prohíbe es una cuestión individual o cuando mucho de un pequeño grupo que determina por sí mismo y para sí mismo que es válido y que es reprobable y condenable. Este principio tiene una estrecha relación con el tema de la anomia (vacío de valores)que Emile Durkheim y después Robert K. Merton trabajaron en sus respectivas obras.
Otros dos campos donde el principio ha tenido aplicación y debiera ser estudiado por los sociólogos es el de la religión y el derecho.
La sociología debe desacralizar y cuestionar ese caro principio liberal para poderlo colocar en su verdadera dimensión y hacerlo manejable en terminos prácticos y útiles.
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martes, 22 de septiembre de 2009
Sociología económica
En esta oacción quiero referime a la sociología económica, una de las ramas de la sociología menos trabajada en México y creo que en el tercer mundo también. La sociología económica, se remonta al pensamiento de los clásicos en economía y a los primeros sociólogos allá, en el siglo XIX. Entre ellos resaltan Herbert Spencer, Emile Durhheim, Max Weber y George Simmel, entre otros. Sin olvidar los importantes aportes realizados por Karl Marx.
Lo importante para esta rama de la sociología no es tanto los procesos económicos en sí mismos, la operación de los mercados de bienes y servicios o los financieros, la demografía, la población económicamente activa, el desempleo, y otras cuestiones por el estilo, de las que se ocupan precisamente los economistas profesionales. Lo importante, es como todas esas cosas se vinculan con otras áreas, campos o temas no económicos, como la política, la cultura, la educación o la salud por poner unos ejemplos. Dicho de manera más general, lo que importa a la sociología económica, es como una sociedad determinada, específica histórica, se las arregla para salisfacer sus necesidades materiales de sobrevivencia. Es decir, como esa sociedad se organiza y trabaja para la satisfacción de esas necesidades básicas materiales y otras más de índole cultural, poltico, etc., en un tiempo historicamente establecido y en lugar específico, de acuerdo a determinadas condiciones no sólo culturales (donde se incluye el desarrollo cintífico tecnológico), sino también de las fuerzas productivas), y del medio ambiente concreto (clima, hidrografía, vegetación, fauna, topografía). A partir de la perspectiva arriba señalada, el tema de la sociología económica resulta especialmente relevante. Estudiar para el caso mexicano en particular, o latinoamericano en el caso regional, o del tercer mundo en general, es especialmente importante, si de lo que se trata es de econtrar las vías o los caminos para encontrar una salida a un régimen capitalista con marcado tinte colonialista y con el conocido interés de extraer las riquezas locales de manera depredadora. Entender la manera en que se ha organizado y opera el sistema capitalista impuesto autoitariamente desde afuera por las élites oligarquicas locales y extranjeras, es una tarea a realizar. Comprender como se ha organizado el sistema capitalista (de manera imperfecta, sin encajar adecuadamente con el resto de las estructuras de la sociedad) en cada nación del subcontinente y del tercer mundo es vital para lograr su transformación y reducir sus nocivos efectos no sólo en el propio ámbito económico, sino en otros sectores de la vida social.
La perspectiva sociológica busca entonces, ir más allá de las teorías e hipótesis meramente conómicas y dar el salto para poder entender lo económico dentro del marco social más amplio y general. Sin duda lo económico es vital para la sobrevivencia de la sociedad, sus clases, grupos, organizaciones y personas, por ello es necesario, desde una perspectiva más amplia y general, y multidisciplinaria ver lo económico en relación a los otros componentes de la sociedad. Por ello hay que avanzar más allá de las explicaciones fundamentadas en modelos teórico y abstractos, pero sobre todo hay que brincar por encima de quienes en la actiud más obtusa, obscena y anticientífica pretenden meter la realidad en el modelo teórico y no como en realidad debe suceder, que es adaptar el modelo teórico abstracto a la realidad, ya que éste, se quiera o no admitir, es sólamente una simplificación en gran medida arbitraria.
La sociología económica puede pues brindar uan explicación más coherente y precisa (que la propia economía), de por qué los modelos económicos capitalistas han fracasado en procurar crecimiento y desarrollo económico, equidad y justicia distributiva, y para acabar más pronto, mejores niveles de vida y bienestar a la mayoría de la población en los países del terer mundo.
De entrada proponemos la hipótesis que los modelos económicos capitalistas, por su carácter colonial y explotador, y su afán exportador de las riquezas hacia los países desarrollados del llamado primer mundo, no han buscado el crecimiento ni el desarrollo ni el bienestar de los habitantes de los países en que se ha impuesto. Han sido modelos que no han encajado por su origen y metas, en las estrucuras sociales, culturales y políticas nativas, a la cuales han deformado y debilitado, por cierto, peligrosamente.
Lo importante para esta rama de la sociología no es tanto los procesos económicos en sí mismos, la operación de los mercados de bienes y servicios o los financieros, la demografía, la población económicamente activa, el desempleo, y otras cuestiones por el estilo, de las que se ocupan precisamente los economistas profesionales. Lo importante, es como todas esas cosas se vinculan con otras áreas, campos o temas no económicos, como la política, la cultura, la educación o la salud por poner unos ejemplos. Dicho de manera más general, lo que importa a la sociología económica, es como una sociedad determinada, específica histórica, se las arregla para salisfacer sus necesidades materiales de sobrevivencia. Es decir, como esa sociedad se organiza y trabaja para la satisfacción de esas necesidades básicas materiales y otras más de índole cultural, poltico, etc., en un tiempo historicamente establecido y en lugar específico, de acuerdo a determinadas condiciones no sólo culturales (donde se incluye el desarrollo cintífico tecnológico), sino también de las fuerzas productivas), y del medio ambiente concreto (clima, hidrografía, vegetación, fauna, topografía). A partir de la perspectiva arriba señalada, el tema de la sociología económica resulta especialmente relevante. Estudiar para el caso mexicano en particular, o latinoamericano en el caso regional, o del tercer mundo en general, es especialmente importante, si de lo que se trata es de econtrar las vías o los caminos para encontrar una salida a un régimen capitalista con marcado tinte colonialista y con el conocido interés de extraer las riquezas locales de manera depredadora. Entender la manera en que se ha organizado y opera el sistema capitalista impuesto autoitariamente desde afuera por las élites oligarquicas locales y extranjeras, es una tarea a realizar. Comprender como se ha organizado el sistema capitalista (de manera imperfecta, sin encajar adecuadamente con el resto de las estructuras de la sociedad) en cada nación del subcontinente y del tercer mundo es vital para lograr su transformación y reducir sus nocivos efectos no sólo en el propio ámbito económico, sino en otros sectores de la vida social.
La perspectiva sociológica busca entonces, ir más allá de las teorías e hipótesis meramente conómicas y dar el salto para poder entender lo económico dentro del marco social más amplio y general. Sin duda lo económico es vital para la sobrevivencia de la sociedad, sus clases, grupos, organizaciones y personas, por ello es necesario, desde una perspectiva más amplia y general, y multidisciplinaria ver lo económico en relación a los otros componentes de la sociedad. Por ello hay que avanzar más allá de las explicaciones fundamentadas en modelos teórico y abstractos, pero sobre todo hay que brincar por encima de quienes en la actiud más obtusa, obscena y anticientífica pretenden meter la realidad en el modelo teórico y no como en realidad debe suceder, que es adaptar el modelo teórico abstracto a la realidad, ya que éste, se quiera o no admitir, es sólamente una simplificación en gran medida arbitraria.
La sociología económica puede pues brindar uan explicación más coherente y precisa (que la propia economía), de por qué los modelos económicos capitalistas han fracasado en procurar crecimiento y desarrollo económico, equidad y justicia distributiva, y para acabar más pronto, mejores niveles de vida y bienestar a la mayoría de la población en los países del terer mundo.
De entrada proponemos la hipótesis que los modelos económicos capitalistas, por su carácter colonial y explotador, y su afán exportador de las riquezas hacia los países desarrollados del llamado primer mundo, no han buscado el crecimiento ni el desarrollo ni el bienestar de los habitantes de los países en que se ha impuesto. Han sido modelos que no han encajado por su origen y metas, en las estrucuras sociales, culturales y políticas nativas, a la cuales han deformado y debilitado, por cierto, peligrosamente.
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lunes, 14 de septiembre de 2009
Los clásicos y el trabajo sociológico
Casí todos los sociólogos están de acuerdo en la centralidad de los clásicos pra la formación de los profesionales de la especialidad y para ejercer el oficio sociológico, y tienen razón. Ellos son constante fuente de inspiración y de ideas para llevar a cabo las labores intelectual, académica y práctica propias de la sociología. Leer y releer a los clásicos nunca es tiempo perdido, siempre y cuando se que se haga con el afán de extraer de ellos lo mejor de sus obras y se haga con espíritu crítico. Hoy, tanto Durkheim. como Weber o Marx siguen teniendo mucho que decirnos para poder hacer recapitulaciones coherentes del mundo actual, y poder comprenderlo en profundidad. Sinembargo la lectura de los tres grandes clásicos no es suficiente, el sociólogo ha de recurrir a sus contemporáneos también; a los que hoy se empeñan por aprehender la sociedad en sus enormes dimensiones y variantes. Ellos también tienen que decir mucho sobre el mundo y la epoca en que nos ha tocado vivir. Esto es especialmene importante en el tercer mundo, en los llamados paises en vías de desarrollo. Sin negar la importancia de la obra de los sociólogos que viven y trabajan en los países desarrollados, también es importante ver la mirada que los sociólogos de la región tienen de su propia realidad. De las inquietudes y cuestionamientos que surgen como producto de us investigaciones, estudios y reflexiones. Parte del necesario proceso de descolonización cultural que debemos llevar a cabo, es sin duda, el hacer una obra sociológica nativa, que desarrolle tanto teoría, como métodos y técnicas de investigación, y sea capaz de proponer acciones prácticas viables, para el mejoramiento de las condiciones de vida de los millones de habitantes del "Sur". Tengo al respecto la convicción que en el caso de América Latina el trabajo sociológico no ha de limitarse al cubiculo, el laboratorio, el taller o el aula; a la reflexión teórica y a la metasociología, sino que de ha de llevarse a la calle, la plaza, la oficina, la escuela, el hogar, el transporte, etc. es decir, a los espacios públicos de reunión y convivencia, y a los "no lugares" (Marc Augé) del anonimato y lo efímero. Y habrá que hacerlo con el fin práctico de generar conocimientos útiles al sociólogo y su ciencia, pero, aún más, a la sociedad en la que este vive. Este es, por cierto, el mejor reconocimiento y homenaje que se le puede hacer a los clásicos y a quienes después han continuado su obra intelectual creadora y propositiva.
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domingo, 13 de septiembre de 2009
Tres virtudes para ejercer el oficio sociológico
Tres son las grandes virtudes que en nuestros tiempos pueden permitir un ejercicio del oficio sociológico exitoso: sensibilidad, obervación y contacto directo con la realidad. la sensibilidad para captar lo que otros no alcanzan a ver y percibir en la vida social y para, a partir de esa percepción, problematizar y cuestionar lo visto. Observación, como aquella cualidad que permite ver con agudeza y detalle los hechos y fenómenos sociales y culturales, justo ahí, en donde otros no ven nada; finalmente contacto directo con la realidad. El sociólogo, con sus conocimientos teórico metodológicos debe salir a la calle, la plaza pública, el mercado y todo lugar (y "no lugar")donde se reune la gente para mirar en vivo y en directo el comporatamiento de individuos o grupos y colectividades. No basta con saber muchas teorías, no basta con pasar largas horas de trabajo en el despacho, el cúbiculo, en la sala de juntas o el salón de clases. La realidad siempre dinámica y cambiante está allá, afuera de la universidad o el centro de investigación, para ser estudiada y analizada, cuestionada. El sociólogo ha de alimentar sus teorías e hipótesis a partir del contacto con la realidad. Así como Sigmund Freud y Carl Rogers construyeron sus teorías a partir del trabajo clínico y terapéutico con sus pacientes, el sociólogo ha de construir las suyas propias a partir del contacto con la realidad, y para ello, como decíamos al principio, habrá de usar su sensibilidad, su mirada inquisitiva, su observación directa de lo que pasa en los espacios de trabajo, estudio, reunión, diversión, descanso, tránsito, etc. No se puede hacer sociología encerrados en el cubículo alejados de la realidad circundante; no se puede hacer sociología sin un respaldo teórico metodológico que propicie el desarrollo de la sensibilidad y ayude a la observación "in situ".
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viernes, 11 de septiembre de 2009
El oficio sociológico encaramado en hombros de gigantes
El mundo esta cambiando rápidamente a una velocidad inconcebible, es lo que los científicos sociales han denominado el "aceleramiento de la historia", gracias a la cual, todo se ha vuelto mutable, pasajero y efímero. Esto es un reto muy serio a la sociología y a las demás ciencias sociales, a su teorías, métodos y técnicas de investigación. Es también un desafío a la imaginación y la creatividad del sociólogo, que además de ser científico, ha de ser también, de alguna manera, un artista original.
Son tiempos complicados, y por ello difíciles de sobrellevar, pero provocan sin duda a la inteligencia y a la imaginación del sociólogo y éste debe saber responder en la misma magnitud del reto que se le presenta, para poder recapitular y entender lo que está sucediendo. Sólo así puede, finalmente, dar alguna respuesta válida a las necesidades y angustias del hombre de estos tiempos.
Ser sociólogo y hacer sociología tiene hoy una realidad radicalente diferente de la que vivieron los primeros sociólogos fundadores, Comte, Durkheim. Spencer, Weber, Marx, etc. Pero es abrevando de us conocimientos y planteamientos, inspirandose en su trabajo, como podemos hoy, en gran medida, afrontar los retos del presente. Pero frente a su obra fundadora, que debemos mirar con respeto, tenemos una deuda de honor, que se pagará siendo no sólo agudos analistas y críticos de sus respectivas obras, sino imitando de ellos, su imaginación y originalidad su audacia, para ver el mundo con nuevos ojos, oidos y tacto sociológicos. Los tiempos presentes nos urgen a desapegarnos de las teorías clásicas y a avanzar hacia nuevos planteamientos explicativos pertinentes a los tiempos de hoy. No se trata de deshacernos de la herencia intelectual que nos dejaron los gigantes de la sociología, sino, como dice cierta frase que me encanta, nos trepemos en sus hombros para ver aun más lejos. La frase dice: "Si he llegado a ver más lejos ha sido encaramándome a hombros de gigantes" (Merton, 1990. p. 26) que se le atribuye a Newton, pero como lo demuestra Merton es mucho más antigua. Asì que encaramádos a hombros de gigantes como Comte, Durkheim, Weber, Marx, Spencer, Simmel, Parsons y el propio Merton, sólo por mencionar algunos, tratemos de ver más lejos, de entender más en profundidad, de proponer tanto en el ámbito académico como en la vida práctica real alternativas de solución viables, suceptibles de ser implementadas con buen grado de éxito en la sociedad. Tal es a mi parecer el resultado deseable y esperable del oficio sociológico, encaramado a hombros de gigantes.
Son tiempos complicados, y por ello difíciles de sobrellevar, pero provocan sin duda a la inteligencia y a la imaginación del sociólogo y éste debe saber responder en la misma magnitud del reto que se le presenta, para poder recapitular y entender lo que está sucediendo. Sólo así puede, finalmente, dar alguna respuesta válida a las necesidades y angustias del hombre de estos tiempos.
Ser sociólogo y hacer sociología tiene hoy una realidad radicalente diferente de la que vivieron los primeros sociólogos fundadores, Comte, Durkheim. Spencer, Weber, Marx, etc. Pero es abrevando de us conocimientos y planteamientos, inspirandose en su trabajo, como podemos hoy, en gran medida, afrontar los retos del presente. Pero frente a su obra fundadora, que debemos mirar con respeto, tenemos una deuda de honor, que se pagará siendo no sólo agudos analistas y críticos de sus respectivas obras, sino imitando de ellos, su imaginación y originalidad su audacia, para ver el mundo con nuevos ojos, oidos y tacto sociológicos. Los tiempos presentes nos urgen a desapegarnos de las teorías clásicas y a avanzar hacia nuevos planteamientos explicativos pertinentes a los tiempos de hoy. No se trata de deshacernos de la herencia intelectual que nos dejaron los gigantes de la sociología, sino, como dice cierta frase que me encanta, nos trepemos en sus hombros para ver aun más lejos. La frase dice: "Si he llegado a ver más lejos ha sido encaramándome a hombros de gigantes" (Merton, 1990. p. 26) que se le atribuye a Newton, pero como lo demuestra Merton es mucho más antigua. Asì que encaramádos a hombros de gigantes como Comte, Durkheim, Weber, Marx, Spencer, Simmel, Parsons y el propio Merton, sólo por mencionar algunos, tratemos de ver más lejos, de entender más en profundidad, de proponer tanto en el ámbito académico como en la vida práctica real alternativas de solución viables, suceptibles de ser implementadas con buen grado de éxito en la sociedad. Tal es a mi parecer el resultado deseable y esperable del oficio sociológico, encaramado a hombros de gigantes.
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